Mi
experiencia.
La experiencia más fuerte que viví fue en cuarto
año de primaria, la profesora que nos daba clase era demasiado estricta, el método
de enseñanza que para ella era el adecuado era en base a la repetición, repetición
si tienes faltas de ortografía, planas de
que te portaste mal, planas de las tablas de multiplicar, principalmente
manejaba las materias de español y matemáticas.
De ciencias naturales o historia, no eran su prioridad. La de
civismo era también una de sus favoritas, el comportamiento, los buenos hábitos
eran calificados y sumaban puntos para
mejorar el promedio.
Prácticamente toda mi escolaridad estuvo
marcada por este tipo de enseñanza: Cambio en una sola materia cuando está en el medio superior, la maestra
de matemáticas, fue la única que me involucro en las actividades, hacía que pensara lo que estaba haciendo, que razonará las actividades. Y ahora en esta nueva
experiencia educativa, me doy cuenta de cuanto es importante involucrarse en lo
que se hace, es una forma de relacionarte contigo mismo, en cuerpo y mente, ser consciente
de lo que haces y de lo difícil que es adquirí un nuevo sentido no solo
escolar, sino del a misma vida.
La realidad de la vida
cotidiana se organiza alrededor del “aquí” de mi cuerpo y el “ahora” de mi
presente. Este “aquí y ahora” es el foco de atención de la vida cotidiana. Sin
embargo, la realidad de la vida cotidiana abarca también fenómenos que no están
presentes “aquí y ahora”.
P. Berger y T. Luckman, La construcción social
de la realidad. Los fundamentos del conocimiento en la vida cotidiana, incluido
en el texto de Shutz,
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